Historia de un pajarito

Sabado 2 de febrero de 2019

Después de un otoño sin apenas actividad, unas Navidades de comer y familia, y un principio de año de trabajo a tope (soy contable, imaginad, cierre de año!), llevábamos un par de semanas animándonos a hacer alguna salida a los Pirineos para quitarnos la pereza de encima y empezar a ponernos en forma otra vez. Hay que admitir que hasta última hora no teníamos nada claro, debíamos decidir qué hacíamos, pero cuando faltaban 4 días para el finde, la previsión del tiempo nos quitó todos los problemas de golpe: aviso de mal tiempo, nevadas, mucho frío y riesgo de aludes. Fin del problema de elegir a donde vamos, simplemente: no vamos.

Pero por dentro ya nos corría el “mono” de reventarnos un poco el cuerpo, así que propuse un clásico para mi en estos casos: sube-baja en Montserrat: Monistrol – Sant Jeroni (por la canal) – Monistrol. Casi 1000m+ en unos 6,3km. Para la bajada, ya decidiríamos una vez arriba, según las ganas. Como es de suponer, Richi aceptó el plan, ya que al igual que yo, estaba con muchas ganas de montaña.

La salida en si fue perfecta. Salida desde Monistrol, encaramos la subida a Sant Benet, de ahí a Santa Cecília, y una vez ahí, hacia la canal. Hacía bastante viendo, por lo que al principio de la canal tuvimos un par de sustillos por la caída de algunas piedras. Canto un mea culpa, pues raramente en mi, no cogí el casco! y eso que no es la primera vez que me encuentro en esta situación en el mismo sitio. A veces no aprendemos… la estupidez del ser humano! Afortunadamente la subida fue bien, dura como siempre, pero disfrutando de esos desniveles que te llevan con la nariz casi pegada al suelo!

Una vez arriba decidimos que bajaríamos al monasterio, íbamos bien de tiempo y de ganas, así que hasta nos animamos y, según la gente que nos encontrábamos, a ratos andábamos a ratos corríamos. Y andando y corriendo, nos colamos de camino, y nos fuimos dirección al funicular. Si es que somos unos happys, nos ponemos a charlar, a reír, y siempre nos colamos en un momento u otro. Al final, bajada desde el funi hasta Sant Miquel, Monasterio (con paradas técnicas: lavabo y comprar queso), de ahí camí de Degotalls, y finalmente la bajada por Sant Benet y llegada a Monistrol.

21Km

4h 47m

1046+

Pero ahora os quiero hablar de otra experiencia que vivimos… que nos dejó alucinados, creo que ha sido una de las cosas más bonitas que me ha ocurrido en la montaña!

Hubo un momento, subiendo el último tramo, justo habíamos salido de la parte de rocas de la canal, y estábamos bosque arriba, que paramos ya que Ricard quería comer una pieza de fruta. Yo aprovechaba a hacer una par de fotos, pues el suelo estaba blanquecino por el granizo que había caído la noche anterior. En ese momento Ricard me pidió que me quedase muy quieta, que no me moviese para nada, que tenía un pajarito en una rama que había detrás mío, y que iba a intentar hacerle una foto. Miré con mucho cuidado, sin hacer movimientos rápidos ni nada que pudiese asustarle, y lo vi. Ahí estaba a poco más de un metro y medio de mi, y no parecía para nada que se fuera a asustar, aun más, nos miraba con curiosidad. Ricard pudo hacerle un par de fotos, incluso yo pude coger mi móvil y hacerle una foto. Nos sorprendió muchísimo su calma hacia nosotros. Decidimos seguir andando, con una sensación muy bonita dentro de nosotros, y de repente, Ricard, que se giró para hablarme, vió que el pájaro se posaba en otra rama cerca de nosotros. Nos paramos, le miramos, y aun se acercó volando un par de ramas más. Y nos miraba. Y iba torciendo la cabeza, como si nos estuviera estudiando, pero con curiosidad, con simpatía.

Creíamos que era imposible que nos estuviera siguiendo, así que decidimos subir unos metros más y volver a pararnos. Y increíble! volando a un árbol, a otro, otra rama, y otra vez a un par de metros nuestro! y otra vez nos miraba curioso. Y yo acercaba la mano, hasta quizá un metro de él, y no se asustaba. Sólo se movía para posarse en alguna rama donde nos pudiera ver mejor, siempre dentro de ese metro y medio, pero totalmente expuesto. Creo que llegué a acercar mi mano a poco más de medio metro, y él ahí, tranquilo, curioso, creo que hasta se estaba divirtiendo!

Así subimos unos 15 minutos, hasta la salida del camino donde está la ermita de Sant Jeroni y se junta el camino de la subida desde el monasterio. Ahí fue el último sitio donde le vimos. Ahí ya había gente. Ahí ya los árboles quedan fuera del camino. Nos paramos unos metros más adelante, pero ya no lo volvimos a ver.

Ver que un pajarito tan pequeño te sigue, te mira, te observa, casi que te busca! es sorprendente, te sientes humilde ante la naturaleza, pues te das cuenta de lo bonita que es. Fue un acto de nobleza por las dos partes, por la suya por venir a nosotros, y por la nuestra por respetar su curiosidad, evitando cualquier cosa que pudiera hacerle sentir amenazado.

Me voy a acordar mucho tiempo de ese pájaro que vino a observarme…

Aquí os dejo un video que grabamos en la parte final de la subida con el pajarito.

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Ir a entrenar… en metro! 🚊

Pues eso, primer entrenamiento del año (ya tocaba!), y camino a él en metro. No, no vamos a correr por las Ramblas! Es consecuencia de dos factores: la meteo y la organización.

Después de un enero estresante de trabajo (soy contable, ya sabéis), apreté a mi compi de mountain para hacer una salida este finde. La verdad es que no tuve mucho tiempo para planearla, y al final era todo un poco demasiado improvisado, por lo que el hecho que al final hubiera previsión de mal tiempo es lo mejor que nos podía pasar! 😅 Pero por otro lado, qué ganas de montaña! O mejor dicho, qué ganas de darle caña al cuerpo!! Y entonces, qué hacemos? Pues por suerte tenemos a nuestra querida Montserrat al lado, y una maravillosa previsión de “algunas nubes por la mañana” y un molesto pero soportable viento. Así que decido un sube-baja a Sant Jeroni desde Monistrol por la canal. 1000+ 💪🏼  Como es de suponer, Richi se anima rápidamente, cualquier cosa es buena con tal de desperezarnos y retomar nuestro reto montañero!

Y una vez decidido esto, entra en juego el segundo factor: la organización. Y es que normalmente no tengo el coche en Barcelona. Lo comparto con mi madre, y está en Terrassa. Pues bien, ayer me vine a Barcelona en tren desde el trabajo, como siempre, y hasta la tarde noche no fui conciente de que lo necesitaba por la mañana! 🙈 Reorganización! Llamadas a uno, a otro, todo atado. Quedamos un poco más pronto, cogemos el tren, y vamos a Terrassa a por el coche.

Y aquí estoy, a punto de coger el metro, para ir a por el tren, para ir a por el coche, pra poder empezar temporada!!! ⛰

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